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Javier Fur: “No podemos hacer campos de batalla políticos de sectores estratégicos”

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Javier Fur es presidente del Grupo Marjal y del Círculo de Economía de la Provincia de Alicante. Desde su posición de empresario fue capaz de poner en marcha nuevos proyectos en plena crisis junto a sus socios. Además, es directivo de un foro de análisis por el que pasan algunos de los profesionales más destacados de la empresa española.

Fur ofrece su visión sobre la empresa, la coyuntura económica y el impulso que necesita la provincia de Alicante.

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– ¿Cuál es su impresión sobre el estado actual de la economía alicantina?

– Tras unos primeros años en que la crisis nos afectó de manera muy fuerte (2007 -2012), fundamentalmente por su impacto en dos sectores básicos en nuestra economía como el financiero y la construcción, con la pérdida del sector financiero autóctono tanto en la provincia como en la Comunitat y el desplome del sector de la construcción que había sido sobre el que había pivotado nuestro crecimiento en los primeros años 2000, en los últimos tres años hemos comenzado una fase de recuperación progresiva con algunos sectores soporte como el turismo o el calzado, que aún en los momentos más duros de la crisis han mostrado su capacidad de adaptación. Y una cierta recuperación de la construcción, impulsado en gran medida por demanda extranjera, en producto de alto nivel.

Pero el horizonte no está despejado. Tenemos mucho camino por recorrer y muchos retos por superar para estabilizar este crecimiento que aún deberíamos considerar incipiente mientras estemos en el elevado nivel de desempleo que tenemos en la provincia, superior al 22 %. Retos que dependen solo en parte de nosotros.

Los problemas en los motores de la economía mundial hasta hace poco, los denominados BRIC (Brasil, Rusia, India y China); los graves problemas en el norte de África; el terrorismo y el gran drama de los refugiados al que no somos capaces de dar ninguna solución; o las dificultades para formar un gobierno en nuestro país capaz de dar confianza a los mercados y a los empresarios que facilite las inversiones, no nos resultan en absoluto ajenos e impactan de manera muy seria en la economía provincial, habitualmente de manera negativa, aunque alguna de esas situaciones externas pueda beneficiarnos puntualmente.

– ¿Cuáles son las fortalezas y debilidades de la provincia a fecha de hoy?

– En cuanto a las debilidades, el tamaño escaso de las empresas, la pérdida del sector financiero autóctono –y su impacto negativo en la financiación empresarial–, la excesiva focalización anterior en el sector de la construcción que propició una formación escasa de una parte de los jóvenes, que ahora tiene mayores dificultades para el empleo; la excesiva independencia de las empresas -con dificultades para cooperar–; la infrautilización de las capacidades industriales y comerciales del puerto de Alicante; un turismo poco focalizado con infraestructuras especializadas escasas o poco utilizadas y la falta de coordinación en la gestión integrada del destino.

Sobre las fortalezas, un fuerte sector turístico -aunque insuficientemente diferenciado, y por tanto una buena oportunidad–, calzado, piedra natural. Empresas muy profesionalizadas en el sector de la construcción, que sigue siendo fundamental para nuestro desarrollo; y universidades e institutos tecnológicos con las consiguientes amplias posibilidades de desarrollo profesional y de innovación agregada.

– ¿Recibe el turismo la atención que merece como sector estratégico?

– El turismo es uno de nuestros sectores soporte, en el sentido de que está teniendo la capacidad no solo de soportar sino de superar la crisis, que no fue solo de nuestra provincia o de nuestro país, sino de la mayor parte de los países avanzados y, por tanto, de los mayores emisores en el mercado turístico. Y esto se ha producido fundamentalmente por dos razones, la experiencia y profesionalidad de nuestras empresas turísticas y también por los problemas de seguridad en destinos competidores que ha desviado muchos turistas a la provincia de Alicante.

Pero este turismo desviado es en gran medida un turismo prestado, que podemos perder en cuanto aquellos problemas de seguridad desaparezcan.

En la gestión integrada del destino, más allá de la simple promoción de la que habitualmente se ocupan las administraciones, está una de las claves para consolidar nuestra excelente posición. Y aquí las administraciones tienen muchas cosas que aprender de la cooperación entre empresas para seguir avanzando. La falta de diálogo constructivo no puede ser nunca una solución permanente a nada y en este punto no parece que estemos pasando por nuestro mejor momento. No podemos hacer de sectores estratégicos campos de batalla políticos.

COSTA BLANCA. ALICANTE. Puerto deportivo.– ¿Hemos aprovechado la crisis para realizar los ajustes necesarios en el modelo económico?

– Aunque es frecuente escuchar eso de que la crisis es una oportunidad de cambio, en realidad una crisis es una faena. Las crisis básicamente se sufren. Otra cosa son los orígenes de las crisis y las enseñanzas que podemos aprender para evitar que se repitan en el futuro.

En ese sentido, la crisis más reciente, aún no superada del todo, tuvo su origen, en mi opinión, especialmente en nuestra provincia, en una focalización excesiva en el sector de la construcción, con su fuerte impacto en el resto de sectores productivos y en la que en estos momentos sigue siendo nuestro mayor problema, la elevada tasa de desempleo. Esto, unido a la relajación de determinados controles imprescindibles en la gestión empresarial e incluso una cierta relajación de la visión ética de los negocios, provocó en menos de dos años pasar de una situación prácticamente de pleno empleo a tasas de desempleo aún inaceptables.

Diversificar más nuestra industria y asegurar esos controles en la gestión es la primera enseñanza de esta crisis, lo que no garantiza que no volvamos a caer en errores pasados, que nuestra capacidad para olvidar los momentos malos es muy elevada.

En mi opinión, tras unos años de una cierta confusión motivada por un crecimiento que parecía imparable y por una cierta confusión en los valores que son el pilar no solo de las empresas, sino del modelo mismo de sociedad, estamos volviendo a poner los pies en el suelo y los directivos hemos tomado plena conciencia de la situación y sabemos cómo abordarla en nuestras empresas. Volver a construir sobre valores sólidos y compartidos, y no sobre cimientos de barro, es el camino correcto.

Y es que aunque con la globalización, la internacionalización de la economía y la emergencia y rápida difusión de las tecnologías de la información y las comunicaciones básicamente asociadas a internet, el cambio forma ya parte inseparable de nuestras vidas, en el fondo los valores esenciales sobre los que construimos las sociedades y sobre los que se asientan las empresas no cambian: confianza, prudencia, integridad, respeto a los demás, cualificación, seguridad, solvencia, equipo, compromiso, corresponsabilidad real en el desarrollo económico, social y medioambiental… son y serán básicos para el progreso sostenido.

– ¿Se recupera el sector inmobiliario?

– Se empieza a recuperar poco a poco tras haber descartado a los nuevos intervinientes no profesionales que tuvieron gran parte de la responsabilidad en la crisis que le comentaba, aunque sin llegar a la potencia que tuvo en los primeros años de este siglo. Empezamos a ver de nuevo grúas especialmente en grandes ciudades y zonas de costa, aún en viviendas de nivel alto. Pero sí, el sector empieza a recuperarse, lo que resulta fundamental para la recuperación de nuestra economía provincial.

– ¿Es partidario de la zona franca en el Puerto?

– Creo que puede convertirse en un instrumento excelente para mejorar la competitividad tanto de las empresas como del propio puerto de Alicante, siempre que, efectivamente, su desarrollo lleve aparejadas las infraestructuras necesarias, algunas ya comentadas, como las de comunicaciones que lo integren en el corredor mediterráneo. Pero, efectivamente, la zona franca tomando como una de las referencias el puerto puede ser un elemento clave para impulsar dos de los aspectos clave para la provincia: la reindustrialización y la internacionalización de nuestras empresas. El estudio de Ineca acerca de la capacidad de la zona franca para crear 84.000 puestos de trabajo entre directos, indirectos e inducidos en los próximos diez años ya justificaría de sobra su utilidad.

Más inversiones para Alicante

– ¿Qué inversiones debe reclamar Alicante?

– Por supuesto, acelerar el corredor mediterráneo que facilite nuestra conexión con Europa y enlazarlo tanto con el puerto como con el aeropuerto; y resolver definitiva y eficientemente el problema del agua mediante trasvases, desaladoras, etc., tanto para consumo humano -que de momento está bien atendido con la excelente gestión de Hidraqua–, como para la agricultura (fundamentalmente, con el objetivo de desarrollar un sector agrícola fuerte que anime a los empresarios a invertir teniendo en cuenta la confianza en poder trabajar correctamente la tierra) y para el ocio (turismo especializado y desestacionalizado como, por ejemplo el golf).

Y por supuesto, con carácter general, un trato equiparable al de otras regiones y provincias españolas en cuanto a financiación autonómica, preferiblemente con carácter retroactivo o, al menos, exención de intereses por la financiación de nuestra Comunitat a través del FLA como consecuencia de ese déficit de financiación parece que estructural en relación con la población.

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