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Climent defiende su modelo de reindustrialización para dejar de ser “perdedores de la globalización”

El conseller de Economía Sostenible, Rafael Climent, abundó hoy en su intervención ante el Fórum Mediterráneo en los argumentos gubernamentales que justifican un cambio en la relación entre la comunidad autónoma y el gobierno de la nación. Climent repasó la necesidad de cambiar el actual modelo productivo por uno que se base en la economía real y, en este sentido, señaló que debe existir un alto grado de sintonía entre los programas industriales y educativos -fundamentalmente en Formación Profesional- para que la planificación tenga éxito. Un modelo productivo que haga que la Comunidad Valenciana “abandone el grupo de perdedores de la globalización”

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Climent recordó los déficits de la Comunidad Valenciana respecto a la media nacional y de las principales comunidades autónomas en productividad, empleo, salarios … etc, que viene a significar que el 34% de la población valenciana está en el umbral de pobreza o en riesgo de exclusión social. 

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Todo ello, señaló Climent, exige un nuevo modelo financiación autonómica y de inversiones en infraestructuras necesarias para el desarrollo de la industria, como el corredor mediterráneo. En suma, un cambio radical del modelo.

El conseller recordó que el 88% del tejido empresarial valenciano está constituído por microempresas, con lo que se hace complicado que accedan a la tecnología e innovaciones más avanzadas que contribuyan a manufacturar productos de calidad y de valor añadido.

Alineados con los Objetivos de Desarrollo de la ONU

Climent defendió la aplicación de una política industrial sostenible tanto en los social, como en lo económico y medioambiental, tal y como se recoge en los Objetivos de Desarrollo aprobados por la ONU y, en ese sentido, las acciones de la consellería que dirige irán en ese sentido, o los principios de la llamada Economía del Bien Común.

Sí dejó muy claro que el objetivo principal de las empresas es ser rentables, pero no sólo en la consecución de beneficios monetarios, sino también en lo social y lo medioambiental. “Nuestro modelo de desarrollo -aseguró- necesita una transformación radical. Debemos ir hacia un modelo sostenible de desarrollo, basado en un cambio cultural profundo, basado en los principios de la dignidad humana, la sostenibilidad ecológica, la justicia social, la transparencia y la participación democrática”.

Por debajo de la media nacional

Recordó el conseller que la productividad industrial valenciana está 15 puntos por debajo de la media nacional, brecha que se amplía hasta el 40%en comparación con la de Madrid y que nos sitúa en la penúltima posición entre las comunidades autónomas. Esto repercute en unos salarios entre el 12 y el 13% inferiores a la media española, una brecha que llega a ser del 76% respecto al País Vasco. 

Consideró obsoleto el paradigma precrisis, consistente en tener la innovación en los países avanzados y enviar la producción a países en vías de desarrollo. “Eso -aseguró- ya no es posible ni por motivos sociales ni por motivos económicos. Producir en China es cada vez más caro e innovar en la distancia es ineficiente”. Para Climent, la innovación tiene sentido cuando tiene lugar en un entorno en el cual “el conocimiento se transfiera rápidamente de unos a otros”.

Rafael Climent recordó que la salida de la crisis en muchos países como Estados Unidos, Alemania o Japón, pasan por la reindustrialización, porque “la industria, además, demanda servicios avanzados, es clave en la investigación tecnológica y es determinante en el crecimiento de las exportaciones”. Recordó que estos países y otros más como Finlandia o Corea del Sur, invierten grandes cantidades en investigación para mejorar su tejido industrial.

Las tendencias industriales, en opinión del conseller, se dirigirán hacia el desarrollo de la robótica, la producción en 3D o la nanotecnología, así como la búsqueda de nuevas fuentes de energía sostenible o la mejora del rendimiento de las actuales. Repasó los distintos programas de fomento de la industrialización ha puesto en marcha el Consell, aunque reconoció que las partidas destinadas a ellos todavía son insuficientes -17 millones para reindustrialización y 45 para innovación-.

Política energética: sostenibilidad y cercanía

En cuanto a la política energética, Climent anunció que se está trabajando en un plan con vigencia hasta 2020 y que ya se han implementado soluciones de desarrollo y uso de energía limpias en el ámbito industrial. Considera asimismo que la cogeneración debe formar parte de la política energética industrial, ya que contribuye a reducir los costes energéticos, mejora la autosuficiencia energética y tiene positivos resultados medioambientales.

Reconoció que el desarrollo de las energías renovables ha sufrido un fuerte parón debido al decreto del gobierno central que penaliza el autoconsumo, hecho que aprovechó Climent para reclamar un cambio de gobierno ya. 

En cuanto a la aplicación de estos preceptos en carne propia, el conseller anunció que se ha puesto en marcha un plan piloto de ahorro de energía en el complejo administrativo de la Generalitat. Añadió que también se ha cambiado la forma de contratar la energía, abriendo la puerta a pequeñas distribuidoras y cooperativas comercializadoras, favorecer la compra de energía a centrales productoras en la Comunidad Valenciana y que la energía suministrada sea, en su mayor parte, procedente de fuentes renovables.

Concluyó Climent expresando su objetivo de que la industria sea en el menor plazo posible la generadora del 20% de la riqueza de la Comunidad Valenciana y “no ser los perdedores de la globalización”. Para ello, las empresas deben ganar dimensión, productividad e internacionalización.

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