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El Consejo Social de la UA incrementa su visibilidad para potenciar el acercamiento de la universidad a la sociedad

PACO GÃ?MEZ,PRESIDENTE CONSEJO SOCIAL DE LA UA

Francisco Gómez, presidente del Consejo Social de la UA

Como órganos de participación de la sociedad en los centros de educación superior, la misión de los Consejos Sociales, además de aprobar el presupuesto y las cuentas de la institución académica, se focaliza en interrelacionar a la sociedad civil y productiva con la universidad, para asentar las bases de la coinnovación.

Presidido desde junio de 2013 por Francisco Gómez –también presidente de Aefa y vicepresidente 1.º de Coepa–, el Consejo Social de la Universidad de Alicante es el órgano de participación de la sociedad en la universidad, y a él corresponde, entre otras competencias, “la supervisión de las actividades de carácter económico de la universidad y del rendimiento de sus servicios, así como promover una mayor colaboración entre la sociedad civil y la institución académica”, explica Gómez. Está conformado por 25 miembros –entre ellos, empresarios, sindicatos, representantes de las Administraciones públicas, etc.– y entre sus cometidos destaca el velar “por la adecuación de la oferta de enseñanzas y de las actividades culturales, científicas y de investigación a las necesidades de la sociedad”.

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“Por mi trayectoria, mantengo mucha relación con el tejido empresarial de la provincia, y una de mis metas, como presidente del Consejo Social es dar a conocer a los empresarios alicantinos qué se hace en su universidad, qué planes tiene, no solo en el ámbito docente sino, y principalmente, investigador y, de alguna manera, intentar que ese tejido empresarial tan rico que tenemos en la provincia se aproveche del conocimiento y la investigación que –en muchos aspectos de forma puntera–, se viene realizando en la Universidad de Alicante”, expone Francisco Gómez.

“Y, sobre todo, hacerlo desde la máxima de la transformación del conocimiento en valor, innovación aplicada (a nuevos procesos, proyectos…) y puesta al servicio de la sociedad civil y de las empresas”, añade el empresario.

– ¿Cree que está calando en el tejido social y empresarial ese acercamiento?

– Poco a poco sí, además desde el Consejo Social, acompañados por profesionales del vicerrectorado de investigación, hemos iniciado una ronda de reuniones con asociaciones sectoriales para que, con mayor detalle, sus empresarios asociados, conozcan de primera mano cómo la investigación que se está haciendo en la universidad puede mejorar sus compañías.

Mantuvimos un encuentro con Fopa, la Federación de Obra Pública de la Provincia de Alicante, y pusimos a su disposición todo el conocimiento y las magníficas instalaciones con las que cuenta la UA y próximamente, una delegación de empresarios las visitará y verá in situ toda la labor de investigación que llevamos a cabo en campos como el de los materiales.

Además, tenemos previsto mantener nuevos encuentros con la Asociación de Promotores Inmobiliarios de la Provincia de Alicante (Provia) y otras asociaciones sectoriales o territoriales, así como con colegios profesionales, y organizaciones multisectoriales como la Asociación de la Empresa Familiar de la Provincia de Alicante (Aefa). Es bueno que los empresarios y directivos de nuestra provincia retomen el contacto con su universidad y valoren el conocimiento que en ella se está desarrollando.

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– ¿Qué hándicap cree que encuentran a la hora de hacerlo?

– Creo que el más importante es el desconocimiento, ese vivir “a espaldas” unos de otros. A espaldas, solo entre comillas, porque sabemos que la universidad la compone la sociedad y la UA es un sector activo de la sociedad alicantina. No obstante, creo firmemente que el Consejo Social tiene que tener más visibilidad, de forma que la sociedad conozca qué son los consejos sociales y para qué sirven, porque realmente somos el nexo de unión entre la sociedad y la institución. Nuestra labor es intentar que, por un lado, la universidad “salga del campus”, e impregne con su conocimiento y su labor investigadora e innovadora toda la sociedad y, por otro, demandarle a la sociedad que se “acerque” al campus para conocer su realidad y facilitar que el conocimiento fluya, estando abiertos a nuevos procesos de innovación.

– ¿Su misión también es supervisar la actividad de carácter económico?

– Aprobamos los presupuestos y las cuentas anuales de la Universidad y fijamos las tasas académicas y los precios públicos para la prestación de servicios. También, aprobamos la relación de puestos de trabajo del personal de Administración y Servicios y, en definitiva, fiscalizamos las funciones ordinarias de control interno de las cuentas de la institución.

– ¿Coincide en la necesidad de dotar a la UA de una financiación estable?

– Es lo mínimo, reclamar una financiación clara y adecuada para el desarrollo de las funciones propias de la Universidad. Desde la simetría con la infrafinanciación que padece nuestra Comunitat y que la Generalitat reclama al Gobierno central, no podemos dejar de insistirle a la Generalitat que fije una financiación equilibrada y correcta para la universidad pública. Y no solo para el presente año, sino un plan plurianual de financiación –en función del peso de cada universidad– que suponga un horizonte claro y nos permita saber a qué atenernos al menos, en los próximos cuatro años. Como en cualquier empresa: nos marcamos unos objetivos si sabemos que dispondremos del presupuesto necesario para llevarlos a cabo.

– ¿Considera correcta la política de precios públicos de la UA?

– La voluntad de la UA como universidad pública es tener la menor incidencia posible en las familias. Pero lo cierto es que cuando se confecciona un presupuesto de cerca de 200 millones como el nuestro, donde los recusos públicos son limitados, una parte del presupuesto ha de venir por esa vía. Creo que son precios equilibrados, porque además, tenemos una política de becas muy importante que aprobamos desde el Consejo Social. Pero a las universidades nos hace falta una Ley de Mecenazgo, clara y potente, con mayor atractivo fiscal, que nos dote de unos ingresos extra que puedan compensar una mayor actividad cultural, científica e investigadora, y que complemente el apoyo que estamos dando al estudiantado.    

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