Peculiaridades de estilo en el mundo de los negocios, según países

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Al comparar los estilos de vestuario y complementos de los ejecutivos de diferentes países, comprobamos que, a pesar de la globalización –que también ha tenido su efecto sobre los códigos de vestuario en el ámbito de los negocios–, la mayor parte de países tienen sus propias particularidades, y que, más allá de lo anecdótico, conviene conocer si realizamos un viaje internacional de negocios. La elegancia no es exclusiva de un país ni de un grupo social determinado; así, cada país tiene sus propios rasgos de estilo en el mundo de los negocios, que le diferencian de otros. 

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Los europeos, especialmente los países más industrializados, tienen fama de serios y sobrios (con la excepción de Italia), poco dados a tomar decisiones precipitadas y de gusto por las cosas discretas y de calidad.

Francia

Nuestros vecinos del norte –Francia– destacan por su tendencia a la sobriedad y a la ausencia de riesgo. Gustan de los colores monótonos, muy comunes en el ámbito de la política. François Hollande y su antecesor, Nicolás Sarkozy, son buenos ejemplos de ello.

Su día a día es el traje de una hilera de botones gris oscuro o azul marino, camisa blanca o azul claro y corbata discreta, aunque el uso de esta se va perdiendo. Están permitidos los zapatos marrones más o menos claros, incluso de ante, habitualmente de cordón.

Reino Unido

Si usted se reúne con directivos y hombres de empresa en el Reino Unido, deje las corbatas a rayas en casa, porque la combinación de colores podría ser la de algún college o club exclusivo, y quien no es miembro se pone en evidencia. Por ejemplo, las rayas finas de color azul claro sobre negro son las de los graduados en el exclusivo Eton College.

Los zapatos más utilizados habitualmente por los ejecutivos británicos son de cordón. Los trajes son oscuros, eso sí, las corbatas son más atrevidas en sus colores en comparación con España y es relativamente frecuente ver a ejecutivos con camisas de cuadros o vichy. Los ingleses han marcado la forma de vestir de muchos países. Prefieren los patrones clásicos, que denotan su seriedad y discreción, y sin duda, utilizan los zapatos Oxford negros, icono de elegancia.

Italia

Los italianos han sabido adaptar el estilo inglés a su forma de vida, más extrovertida que la británica, y a un clima más favorable. Han sabido desestructurar las prendas para adaptarlas al cuerpo y hacerlas más livianas; también sus diseños se alejan de la sobriedad y clasicismo británico.

Sus chaquetas son más ceñidas, cortas y sus mangas más estrechas. Del mismo modo, han acortado el largo del pantalón para lucir calcetines llamativos y han disminuido el diámetro de camal. Con frecuencia, su estilo de vestuario es atrevido, incluso en otoño/invierno, y son fanáticos de los pañuelos de bolsillo.

Les apasionan los trajes y abrigos cruzados, con las solapas extremadamente grandes y anchas y rara vez les veremos con zapatos de color negro. 

Estados Unidos

EE. UU. es un país relativamente indiferente hacia el buen vestir. Los americanos tienen fama de directos, poco ceremoniosos y de una cultura eminentemente práctica. Esta es la justificación de que descuiden su vestimenta. El negocio es el negocio y es lo que más cuenta para ellos. Tienen particularidades, como el uso del cuello de camisa de botón con corbata, un tipo de cuello que se popularizó al utilizarlo los jugadores de polo para evitar el molesto aleteo que producía el cuello de camisa sin botón. Otro de los rasgos de EE. UU. es el uso del mocasín cuando se viste traje; este tipo de zapato tiene su origen, precisamente, en los EE. UU.

Japón

Los japoneses siguen con especial atención lo que ocurre en las principales ciudades europeas. Los orientales son poco dados a la socialización fuera de sus entornos familiares y personales. No son partidarios del contacto físico, ni al saludar ni al charlar con otras personas, y no les gusta demostrar sus sentimientos o emociones en público. Por ello, tenemos que aprovechar el recurso de la vestimenta para conseguir nuestros objetivos en el ámbito de los negocios. Asesorar sobre qué color debemos utilizar o qué líneas de nuestro estilismo son las más adecuadas en función de nuestros objetivos, es algo de lo que nos encargamos los asesores de imagen.

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