La información económica de los líderes

Un mercado de 500 millones de personas

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Rebecca Rippin, CEO de Euroresidentes y Cookpad Spain

La utilización de recursos low cost ha sido una de las características de la compañía y le ha permitido desarrollarse “sin pedir nunca un préstamo”, pero para un equipo que no tenía grandes conocimientos de marketing, el salto hacia la generación de ingresos llegó en 2004 de la mano del programa Google AdSense, uno de los productos de la red de publicidad en línea de Google, que permite a los editores obtener ingresos mediante la colocación de anuncios en sus sitios web, ya sean de texto, gráficos o publicidad interactiva. “De repente, nuestro punto débil, que había sido la falta de conocimientos comerciales”, recuerda Rebecca Rippin, “lo suple esa herramienta que nos facilita Google mediante anuncios contextuales, de forma que si publicábamos un texto de jardinería, en cada país aparecía la publicidad de un comercio de allí relacionado con ese sector, eso fue una joya para nosotros”. El mercado ya no se limitaba a España, sino que se extendía a 500 millones de hispanoparlantes.

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Sobre la base de Google AdSense, la empresa crece y enfila un nuevo sendero: la creación de redes sociales “nicho” a partir de las secciones existentes en Euroresidentes: la primera, y la que más éxito ha proporcionado a la compañía, una sección de cocina denominada ‘misrecetas’. “Todos tenemos que cocinar y es un campo que une a la gente al tiempo que levanta muchas pasiones”, explica Rippin, “porque los usuarios no solo buscan recetas, sino que desean aportar las suyas y comentar las de los demás”. Disciplinas tan heterogéneas como la interpretación de sueños, los chistes, las frases o las plantas fueron generando distintas redes de internautas, aunque ninguna alcanza la dimensión del canal de recetas.

Fue precisamente la enorme demanda de información culinaria en los cinco continentes la que generó alianzas operativas y empresariales destinadas a aprovechar de manera óptima ese mercado. Con una base de usuarios muy amplia en el mundo hispano, varias compañías internacionales se ponen en contacto con Rebecca Rippin y su equipo de ‘misrecetas’. “No fue fácil, porque cuando creas un proyecto desde cero es como tu bebé”, explica la fundadora del proyecto. Pero al comprender que sin colaboración externa el proyecto no podría alcanzar todo su potencial, entre todas las ofertas recibidas entienden que la de Cookpad, la web de cocina más importante de Japón, resulta la que mejor encaja con su forma de hacer y sus planes de futuro. “Nuestra filosofía, el respeto hacia la persona que pasa por tu página y se queda allí unos minutos, el afán por hacer el mejor producto… tuvimos un flechazo” y en 2013 ‘misrecetas’ fue adquirida por Cookpad, que mantuvo al equipo original y a Rebecca Rippin como consejera delegada de Cookpad Spain, cargo que ella también ejerce en Euroresidentes.

Liderazgo

2015-octubre-Rebecca-Rippin-Cookpad-Spain-08En los últimos años, Rebecca Rippin ha visto recompensada su trayectoria empresarial con premios –como el ‘Importantes’ del diario Información– que han subrayado su visión de futuro y su capacidad de liderazgo. Pero, ¿cuáles son las condiciones que a su juicio debe tener una persona para comandar un proyecto empresarial que nace de la nada? “Primero tienes que creer muchísimo en el proyecto y estar convencida de que la idea que tú tienes responde a una necesidad existente en tu entorno”, responde. A ella la idea se la proporcionó la pesada burocracia española y las largas colas que pueden evitarse si alguien encuentra un guía que le oriente; aquello fue el germen de Euroresidentes. “Lo segundo, ser valiente. Para muchos españoles de mi generación lo normal era estudiar para ser funcionario; entonces no existía siquiera la palabra startup. Ahí entra la tercera cosa que necesitas: un espíritu inquieto”, añade, “yo encontraría muy aburrido un trabajo que todos los días es lo mismo”. Hace falta también “cierta ambición y una gran capacidad de adaptarte a los cambios tecnológicos y cuestionar lo que estás haciendo todos los días”. Y, por supuesto, “el equipo es clave, sin ellos no llegas a ningún sitio, y es fundamental estar muy motivada, porque el cariño por un proyecto es muy contagioso”. Un líder ha de ser además flexible “porque a veces es necesario cambiar a alguien de puesto, incluso revolucionar su función para sacarle partido; no te puedes encerrar en un despacho, hay que hablar mucho con quienes trabajan contigo”.

¿Hay un liderazgo característicamente femenino? “Por mi experiencia, creo que sí”, asegura, “aunque hay de todo y algunas mujeres ejercen el liderazgo como una Margaret Thatcher, desde un rol masculino, pero en mi experiencia como trabajadora y como jefa, creo que resulta más fácil para una mujer comprender asuntos como las dificultades familiares, la conciliación, que todavía hoy sigue suponiendo una carga más pesada para las mujeres que para los hombres… No es que lo entiendas, es que lo has vivido”. En su opinión, todavía “muchos hombres desconocen lo que supone estar pensando al mismo tiempo en el trabajo, en la compra, en los uniformes escolares, en las clases de inglés de los niños”. Cree además que “la mujer puede aportar una cara más humana a la empresa, lograr que si a algún empleado –prefiero llamarlos compañeros– le preocupa algo, aunque vaya en contra de la empresa, sea capaz de comunicarlo”. Reconoce que las mujeres son a veces sus propias enemigas, al no admitir su singularidad: “No entendí que la CEO de Yahoo, Marissa Mayer, presumiera de que después de tener gemelos iba a volver a trabajar a las dos semanas; eso es hacer un flaco favor a las demás mujeres”.

Y desde su experiencia de estudiante que ha viajado por Europa, se ha establecido fuera de su país y ha creado una empresa y una familia, ¿qué aconseja Rebecca Rippin a los jóvenes españoles que contemplan con cierto desasosiego su futuro? “Yo creo que en España hay que darle la vuelta a la situación actual respecto a los jóvenes”, responde con seguridad. “Los jóvenes españoles se están formando aquí y luego van al extranjero a buscar trabajo; a eso habría que darle la vuelta”, añade. “Habría que animarles, darles ayudas y alas para que pudiesen ir a estudiar fuera y luego volver. Eso sería más rentable para ellos como personas y para España como país”.

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