Inicio sesión E3 TV Revista E3 Eventos E3 Editorial E3 Newsletter Suscripción revista 5€/mes
Economía 3 menú
Newsletter Suscripción revista 5€/mes

Villalonga, el gran visionario de las finanzas y política valenciana de la primera mitad del siglo XX

Publicado el:
Villalonga, el gran visionario de las finanzas y política valenciana de la primera mitad del siglo XX

Microsoft Word - Villalonga-Z

Diputado entre 1933 y 1939, Ignacio Villalonga fue uno de los firmantes de Les Normes de Castelló. Militó en la Derecha Regional Valenciana y fue durante unos días gobernador general de Cataluña en 1935. Impulsor en la posguerra del Banco de Valencia y Banco Central, así como de multitud de proyectos empresariales, recibió un gran homenaje nacional en 1956 en las instalaciones de la Feria de Muestras de Valencia en la Alameda. Estas son unas pocas pinceladas de su apasionante biografía.

[masinformacion post_ids=”53689,53694″]

“El telón de acero no ha de ser eterno y se derrumbará tanto más pronto, cuanto antes y con más vigor se construya la Unión Europea. Esta frase, contundente y premonitoria, la pudieron oír las casi cuatro mil personas que el 9 de diciembre de 1956 se dieron cita en los amplios salones de la Feria Muestrario de Valencia, en la Alameda. La pronunció un banquero, un prestigioso financiero de larga trayectoria, que antes se había dedicado a la política. El valenciano y firme valencianista Ignacio Villalonga Villalba.

Cuando esas palabras fueron pronunciadas, apenas hacía un mes que Eisenhower había ganado las elecciones a Adlai Stevenson, la Unión Europea estaba en puros pañales y Kruschev, impunemente, estaba acabando de aplastar con carros de combate el intento de sacudirse la dictadura soviética nacido en Hungría.

No eran tiempos fáciles ni siquiera para hacer predicciones anticomunistas. Pero Villalonga, el financiero que ya había hecho política “antes de la guerra”, era, sobre todo un intelectual muy bien informado y un analista político sobradamente preparado para entender lo que el futuro le reclamaría a España y a su Valencia.

Apuesta por Europa

“España –dijo a renglón seguido– ha de aportar a Europa, en primer lugar, su generosa espiritualidad y después sus medios económicos, que son complementarios, en gran parte, de las economías europeas. Valencia acaso sea la región cuya economía esté más ligada a la europea y así tenemos una experiencia que aportar y una misión que cumplir y no desertaremos de ellas”. Siempre tuvo las ideas muy claras. Y entre ellas, siempre estuvo el afecto a una sociedad, la valenciana, de la que procedía y en la que de joven sembró semillas políticas muy claras: de regionalismo y de centro derecha liberal.

Por eso, al final de su homenaje, desde la experiencia de los 61 años, Villalonga, que acababa de recibir la Medalla de Oro de la Ciudad, habló directamente a los jóvenes, estudiantes y obreros, los dueños del futuro: “Unámonos por España y por Valencia para pesar en el concierto de naciones como adalides de la civilización cristiana y occidental y procuremos hacer una región y una nación ricas, espiritual y materialmente, pues solo así podremos ser generosos”.

Valencianista y liberal

Ignacio Villalonga Villalba nacido en Valencia en 1895, pertenecía a una familia dedicada a las finanzas y simultaneó los negocios y una intensa vida política hasta el inicio de la Guerra Civil española.

En 1914 se doctoró en Derecho en la Universidad de Deusto y regresó a Valencia para ocupar puestos de alta dirección en la Compañía de Ferrocarriles y Tranvías, que era una de las propiedades familiares.

Llamado por el valencianismo que hace un siglo comenzó a prender en la sociedad, Villalonga militó en la Joventut Valencianista y trabajó en la creación de la Unió Valencianista Regional, promotora de la llamada Declaración Valencianista del año 1918.

Sin dejar el mundo económico y comercial, Villalonga apostaba a un tiempo por vías liberales y modernizadoras y por el fomento de herramientas políticas apropiadas al desarrollo de la economía regional.

Entre 1928 y 1930, con menos de 45 años, fue presidente de la Cámara de Comercio de Valencia, que promovió, en 1929, el Centro de Estudios Económicos Valencianos, pieza clave para alentar una nueva concepción de la economía valenciana. Sin dejar nunca sus inquietudes valencianistas, será uno de los aglutinadores y firmantes, en 1932, de Les Normes de Castelló.

Tras la proclamación de la República, la llamada de la política le llevó a estar con Luis Lucia en el impulso de la Derecha Regional Valenciana. Desde diciembre de 1933 fue diputado por Castellón, con un acta que remitió en 1934 y, finalmente, en 1936 dentro de la coalición derechista Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA).

Ignacio Villalonga, en ese tiempo, teniendo al otro lado de la bancada al Frente Popular, es obvio que vivió momentos difíciles. Cuando la República suspendió la Generalitat de Cataluña, Villalonga fue nombrado gobernador general de la región durante 16 días, que se le hicieron eternos, entre el 27 de noviembre y el 16 de diciembre de 1935.

Con peligro para su vida, Villalonga pasó a la España nacional cuando comenzó la guerra. Sus recursos y capacidades se pusieron al lado de los que terminaron venciendo. Él mismo se encargó de abordar los recuerdos de esa etapa ante las autoridades militares y civiles que presidieron el homenaje nacional del año 1959.

“Debo confesar –dijo– que, a pesar de mi vocación, de mi pasión política, el resultado, por causas ajenas a mi voluntad, fue decepcionante. Mejores frutos obtuve en el orden corporativo, en la Cámara de Comercio, por ejemplo. Pero, contra todo lo que yo suponía, fue en la actividad privada, en los negocios, donde, por paradoja, encontré la manera más eficaz, no solo ya de prosperar personalmente, sino de prestar servicios más eficaces al país”.

Entre 1943 y 1970, Ignacio Villalonga fue el encargado de modernizar las estructuras del Banco de Valencia y del Banco Central. Este último, en 1947, se fusionó con el Banco del Río de la Plata.

Impulsor del consorcio Bancor, a él se debe que importantes capitales valencianos fueran invertidos en empresas nacidas antes de la contienda que después cobraron rumbos más vigorosos y afianzaron el desarrollo de los años sesenta.

En la órbita del Banco Central florecieron la Compañía Española de Petróleos (Cepsa) y Dragados y Construcciones. Más tarde, de la mano de Joaquín Reig, el consorcio financiero puso en marcha Aumar, que ganó el concurso de la autopista del Mediterráneo. Villalonga también presidió en su momento, el Consejo Superior de Cámaras de Comercio.

Ignacio Villalonga sucedió en la presidencia del Banco de Valencia, en 1954, a Antonio Noguera. Al residir en Madrid habitualmente, José Galindo fue la pieza clave del banco como consejero delegado en Valencia. Las fechas nos indican que todas las dramáticas repercusiones de la riada sobre la economía valenciana se produjeron en esos años.

Tras los cambios de criterios y orientación que introdujo el Gobierno en 1962, cuando se impulsó la banca industrial y comercial, Villalonga creyó llegado el momento de dejar la Presidencia de la entidad y la del Banco Central en 1964. Falleció en Benicàssim, en el año 1973 y se dice que dejó a sus sucesores una fortuna superior a los 3.000 millones de pesetas.