Los institutos tecnológicos defienden los intereses de las pymes en los comités internacionales

2013-oct-mesa-AIJU_1664

 Los centros aseguran que para dar soporte a la empresa y reaccionar con agilidad ante los nuevos retos, no se puede improvisar, “se necesita personal y laboratorios altamente preparados”.

Si partimos de la idea de que no hay país avanzado que no tenga una industria potente –mientras Alemania está en cifras del 25% del PIB, España apenas alcanza el 13%–, los institutos tecnológicos entienden que cualquier soporte a la industria debe ser apoyado, más aún cuando se trata de ayudar a las empresas a mantener su competitividad internacional.

En este sentido, cabe nombrar una labor “poco visible” de los centros que “muchas veces ni siquiera es directamente facturable o rentabilizable”, tal y como explica Miguel Ángel Martínez, subdirector de Inescop. Se trata de su aportación a los comités internacionales, por ejemplo, de normalización, de estar presente en los foros donde se debaten y acuerdan las normativas –y los métodos de ensayo con los que medirlas–, que afectan sustancialmente a nuestros productos.

“En calzado existen 22 sustancias sujetas a autorización, y 138 altamente preocupantes, además de las sustancias con restricciones, y de los biocidas, que pueden limitar la durabilidad de los materiales y afectar a la seguridad de sus usuarios. Por tanto, gestionar toda esa información, una empresa individualmente, por grande que sea, no puede”, explica César Orgilés, director de Inescop.

[masinformacion post_ids=”11452,11525″]

De ahí el papel de los institutos de intentar influir para que las normas que se publiquen no perjudiquen a nuestras compañías. “Habitualmente se impulsan desde foros o lobbys, en los que las grandes multinacionales, capaces de repartir sus costes en grandes series, dictan las reglas del juego, en detrimento de pequeños productores”, afirma Manuel Aragonés, director de Aiju.

“Para dar respuesta rápida a las exigencias del mercado, no se puede improvisar. Si el instituto no está trabajando ya en dichos temas y tiene unos laboratorios y personal muy preparados, reaccionar ante un cambio normativo no resultaría posible”, añade Miguel Ángel Martínez.

Por su parte, las empresas aseguran que el trabajo y prestigio de ambos centros tecnológicos, en el ámbito internacional, está ampliamente reconocido. “De hecho, en España solo Aiju e Inescop están acreditados por EE.UU. para que sus informes tengan validez ante sus exigentes normativas y podamos exportar producto”, afirma Pepe Verdú desde Miniland.

Suscríbete a nuestra newsletter