El auge del diseño: posibilidades y nuevos retos para su protección (1)

Abogado y socio de Demarks&Law

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El diseño se está convirtiendo en una herramienta competitiva de primer orden y en el eje central de las estrategias de las grandes empresas, superando incluso la mera externalización, para pasar a integrarse en las propias estructuras empresariales como aliado esencial e imprescindible, no solamente para su propia evolución corporativa, sino también para alcanzar su crecimiento incorporando servicios de diseño para sus clientes.

Álvaro Pérez

Álvaro Pérez

Las recientes adquisiciones de empresas de diseño como Mike and Maaike Inc., Hot Studio Inc. y Fjordnet Limited por parte de Google, Facebook y Accenture, respectivamente y entre otros ejemplos, son un claro exponente de esta tendencia, que además atribuye protagonismo al diseño aplicado a servicios y no solamente a productos, como herramienta capaz de impregnar el ‘branding’ corporativo en su más amplia extensión, y de incrementar el valor de la compañía, generando confianza y mejorando la experiencia del cliente.

Vivimos rodeados de diseño. Todo lo que ha creado el hombre, desde el principio de los tiempos, ha sido diseñado. Pero es el buen diseño lo que incrementa la percepción de valor por parte del público, cualquiera que sea su objeto.

Y las grandes empresas están tomando conciencia de que el público aprecia cuando las cosas están bien diseñadas, y lo valora. Por eso están empezando a incorporar talento y habilidad creativa en esta disciplina.

El diseño como elocuencia visual singulariza y representa la empresa y sus productos y servicios, y se perfila así como un compañero de viaje inseparable para el crecimiento de las empresas. Y cuando eso sucede, es previsible que otros muchos quieran participar del éxito ajeno.

Por eso las empresas, además de invertir en diseño y crear con ello futuro, necesitan capitalizar y preservar su esfuerzo y sus iniciativas en este ámbito. Necesitan, en la práctica, proteger sus innovaciones formales y estéticas por la vía del registro de sus diseños.

CONCEPTO AMPLIO

Pero cuando se piensa en la protección del diseño hay que superar el concepto tradicional y más inmediato que se asocia con ello, como es la protección que brinda esta modalidad de registro para los productos industriales o artesanales, porque la protección del diseño tiene una aplicación práctica mucho más extensa y útil para todas aquellas empresas y negocios que no basan su actividad exclusivamente en la fabricación o comercialización de productos.

Y es que la protección de los diseños tiene muchas aplicaciones infrautilizadas. Por ejemplo, se puede proteger el diseño de una tienda, sus escaparates, la decoración de un establecimiento, la disposición del mobiliario y sus elementos ornamentales característicos, incluyendo combinaciones de colores. Puede tratarse de una peculiar presentación del interior de una nueva cadena de heladerías o de un restaurante de comida rápida.

Asimismo, es susceptible de protección como diseño la forma de una etiqueta o la ornamentación y colores de un embalaje de productos alimenticios, o el diseño de escenarios, su iluminación, la disposición y forma de los elementos que lo conforman, los decorados de teatro y espectáculos, y los platós de series o programas de televisión.

Del mismo modo, se puede proteger el diseño de páginas web, las interfaces gráficas de programas informáticos o de aplicaciones móviles, sus iconos y hasta diseños animados o de movimiento, como por ejemplo gestos táctiles y movimientos de un elemento de una interfaz gráfica o las animaciones de un icono.

Pueden protegerse las esculturas y las estructuras de construcción, como pueden ser las casas o edificaciones, las carpas de circo y las estructuras de parques de atracciones, o, por poner un ejemplo relacionado con un tema que trataremos a continuación, los implantes quirúrgicos y los miembros artificiales, entre tantas otras aplicaciones.

VENTAJAS DE LA PROTECCION

Ciertamente, la protección del diseño reporta significativas ventajas a su titular, pues confiere un derecho exclusivo que permite impedir a terceros que lo reproduzcan o imiten sin autorización, al tiempo que preserva con ello la distinción respecto a la competencia, incrementando la singularidad, el atractivo y la exclusividad de la identidad empresarial.

Además, constituye un activo transmisible y de generación de valor, tanto por vía de explotación directa, como de explotación indirecta por medio de licencias o venta llegado el caso.

Las últimas cifras oficiales disponibles, tanto en lo relativo a registro de diseños españoles, con 1.056 solicitudes desde el 1 de enero hasta el mes de julio de 2013, como por lo que se refiere a la Unión Europea, que registra en el mismo período 11.642 solicitudes de diseños comunitarios, manifiestan un creciente interés y utilización de esta eficaz alternativa de protección de la innovación, con un incremento de hasta un 7% respecto al año 2012, lo que resulta un evidente síntoma positivo más de la atención que está recibiendo esta disciplina por parte de las empresas.  

www.demarks.es

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