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¿Causa de la muerte? Sobredosis de impuestos

Gerente. Deloitte Asesores Tributarios.

Borja de Gabriel Pérez

Borja de Gabriel Pérez

En marzo del pasado año, Cristóbal Montoro. ministro de Hacienda, evocaba la frase “Nada hay más seguro en la vida que la muerte y los impuestos”, para defenderse de las preguntas de los periodistas relativas a una posible subida impositiva en aras de afrontar el reajuste del déficit pactado con la Unión Europea.

El ministro utilizaba como respuesta este famoso aforismo que no debe atribuirse a otro sino a Benjamin Franklin, que la recogió junto con otros 499 refranes en su libro, “The Way to Wealth”, destinado a los colonos que llegaban al nuevo mundo y luchaban por la independencia de Gran Bretaña.

A ellos iba dirigida esta obra plagada de frases, que a día de hoy forman parte del refranero popular mundial.

Pues bien, parece ser que, a tenor del Programa Nacional de Reformas y a la actualización del Programa de Estabilidad remitido por el Consejo de Ministros a Bruselas a finales del pasado mes de abril, nuevamente el Ejecutivo se prepara para una reforma impositiva, otra vez escudada en el compromiso que comporta la reducción del déficit y en las recomendaciones de la Unión Europea.

En lo que va de legislatura, más de 500 días y 70 viernes, se ha incrementado notablemente la carga impositiva: el Ejecutivo ha subido el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), el Impuesto sobre Sociedades (IS), el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), los Impuestos Especiales y ha rehabilitado el Impuesto sobre el Patrimonio (IP).

También se han creado 12 nuevas figuras impositivas, entre ellas un nuevo Impuesto a las Loterías, el Impuesto a los Depósitos Bancarios, el tramo autonómico de los Impuestos sobre Hidrocarburos y ocho nuevos impuestos para el sector eléctrico.

Están “en cartera”

Además, el pasado 26 de abril se anunció una nueva oleada de modificaciones normativas, con las que se pretende estimular el crecimiento. Sobre la mesa del ministro se encuentran las siguientes medidas, que el viernes menos pensado pueden ver la luz:

> En el ámbito del Impuesto sobre Sociedades, es probable que se dé continuidad a las medidas adoptadas con carácter temporal para 2012 y 2013. Entre otras, el incremento de tipos del pago fraccionado y el importe mínimo del mismo, la limitación de la deducibilidad del fondo de comercio y de los activos intangibles. Asimismo, se practicarán nuevos ajustes que probablemente recortarán aún más las deducciones fiscales y endurecerán, otra vez, la posibilidad de deducir los gastos financieros.

> En el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas parece extenderse por un año más el ‘recargo solidario’, para zozobra y desconsuelo de las clases medias, no siendo eliminado en enero de 2014.

> Igualmente se dota de continuidad al incremento del Impuesto sobre Bienes Inmuebles, para los inmuebles urbanos de mayor valor.

> Asimismo, se prevé el incremento de los tipos del Impuesto sobre el Valor Añadido aplicables a determinados productos sanitarios y a servicios relacionados por las notarías en relación con transacciones financieras, para cumplir con la normativa comunitaria y las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

> Para desplazar la fiscalidad hacia consumos que presentan mayores externalidades negativas, se planea modificar los Impuestos Especiales sobre bebidas alcohólicas. La subida puede estar entre el 8% y el 10%, dejando al margen el vino y la cerveza. El tabaco a su vez sufrirá un nuevo incremento fiscal, aunque ya el 79,5% de su precio son impuestos. Parece ser que, sin embargo, no se tocará nuevamente la tributación sobre las gasolinas y gasóleos.

> En relación con los impuestos directos medioambientales, el Gobierno pretende crear un tributo único, que anule alguno de los que ya tienen algunas Comunidades Autónomas. Al mismo tiempo, se revisará el Impuesto de Circulación, con objeto de introducir cambios medioambientales.

> Con el objetivo de crear recursos para las Comunidades Autónomas, también se fija un tipo de gravamen (entorno al dos por diez mil) en el Impuesto sobre los depósitos de las entidades de crédito, si bien, en teoría, no penalizará a los ahorradores.

No todo son malas noticias

No obstante, no todo son malas noticias. Como ya venía adelantando el Ejecutivo, el pasado viernes 24 de mayo hacía público un informe sobre el esperado y anunciado anteproyecto de la Ley de Apoyo a los Emprendedores y su Internacionalización, en el que se recogen determinadas medidas fiscales de estímulo al crecimiento económico:

> A partir del 1 de enero de 2014 se creará un régimen especial en el Impuesto sobre el Valor Añadido, que permitirá a Pymes y autónomos, con un volumen de negocio inferior a dos millones de euros, ingresar el impuesto repercutido en el momento del cobro de la factura, pero no más tarde del 31 de diciembre de cada año. Sin embargo, la duda estriba en si igualmente solo podrán deducirse el impuesto soportado hasta que hayan pagado la factura de su proveedor. Tampoco se deja claro cuáles serán las cargas burocráticas que deban soportarse para acogerse a este régimen.

> Además de los ya previstos incentivos para las sociedades de nueva creación y los autónomos que inicien su actividad -tipo reducido del 15% en el Impuesto sobre Sociedades y exención completa en el IRPF de las prestaciones por desempleo capitalizadas-, se adoptan otras nuevas medidas en el IRPF de los emprendedores.En concreto se fijará una nueva deducción del 20% en la cuota estatal del IRPF, de la cuantía que un particular suscriba en participaciones de Pymes y empresas de nueva creación, con un límite de 20.000 euros. Asimismo, estos ‘business angels’ tendrán derecho a una exención de las ganancias obtenidas al vender su participación, siempre que reinvierta el beneficio en otra empresa de reciente creación.

> Por otro lado, se recoge una posible deducción para las empresas de nueva creación y para aquellas con un volumen de negocio inferior a diez millones de euros, que podrán deducirse en la cuota del Impuesto sobre Sociedades hasta el 10% del importe de los beneficios obtenidos que sean reinvertidos en la propia actividad económica. Este régimen también se aplicará a los autónomos.

> También se permitirá la recuperación de las deducciones de I+D no aplicadas en ejercicios anteriores, mediante un nuevo sistema de devolución. Esta deducción podría no quedar sujeta a ningún límite en la cuota del Impuesto sobre Sociedades y, a su vez, pudiendo proceder al abono de la deducción, con un límite máximo de 3 millones anuales.

> Por último, en relación con el incentivo fiscal conocido como ‘patent box’, se persigue que recaiga sobre el rendimiento neto derivado del activo cedido, y no sobre los ingresos procedentes del mismo. Además, se busca ampliar la aplicación de este beneficio fiscal a determinados activos adquiridos, así como los supuestos de trasmisión de los mismos. También se pretende eliminar la limitación del coste.

Tal cantidad de novedades y reformas del sistema tributario español, parece darle aún más la razón a Franklin, siendo seguro también que nos veremos continuamente obligados a seguir comentado las principales modificaciones impositivas en España en un futuro próximo.

www.deloitte.com/es

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