Tributación y requisitos legales pueden ser aliados al elegir el país-destino

La internacionalización no es un proceso fácil y requiere muchos esfuerzos. Algunos de los principales despachos en la Comunidad explican desde su experiencia acompañando empresas, el potencial de los mercados emergentes y cómo la planificación fiscal puede suponer un factor más a la hora de seleccionar un país, debiendo primar siempre los factores de negocio. 

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Cristobal Martí

 

 

[mepr-rule id=”598″ ifallowed=”show”]Cristóbal Martí, socio responsable de Fiscal y Legal en Levante de Deloitte, observa que la mayoría de los errores que se cometen vienen motivados por la precipitación con la que las empresas tratan de instalarse en el exterior, sin realizar un análisis en profundidad de algunas cuestiones claves que pueden afectar a la propia rentabilidad final del proyecto. Todos los expertos consultados en estas páginas insisten en que hace falta una adecuada planificación de la actividad/inversión a desarrollar en el exterior.

Para Pablo Romá Bohorques, abogado tributario y cónsul honorario de México en Valencia, la empresa que decida instalarse en México o en cualquier otro país, debe hacerlo como consecuencia de una estrategia previa de internacionalización y no como una respuesta desesperada a la grave situación que sufre España. Julio Veloso, socio responsable de Internacional de Broseta Abogados, resume la idea: “Es necesario hacer un trabajo previo de documentación y estudio de los países, mercados, competidores, fiscalidad, modo de implantación, etc.”

“Aspectos tales como las características del país de destino (seguridad jurídica, marco regulatorio, sistema tributario,…); del negocio a desarrollar (tipo de actividad, ‘joint venture’ con socios locales, licitación de obra pública, etc.); el sistema de retribución a la matriz española y las alternativas de repatriación de rentas, deben analizarse, con carácter previo a un proceso, que supone el empleo de recursos, en muchos casos escasos”, completa el responsable de Deloitte

Todo proceso de internacionalización obliga también a ciertos cambios organizativos, que permitan el adecuado seguimiento y control de la actividad desarrollada en el exterior. “Es necesario trabajar en cuestiones tales como el sistema de reporting, la gestión de riesgos, sistemas, etc.”, confirma Cristóbal Martí. Por otra parte señala cómo la gestión de los profesionales desplazados genera un gran reto para las organizaciones. “El objetivo es conseguir la máxima integración del empleado a todos los niveles”.

Incide en la cuestión Pablo Romá. “Gestionar una empresa a 9.000 kilómetros no es una tarea fácil. La empresa tiene que estar muy bien organizada, contar con un equipo humano muy capacitado, financiación y experiencia, bien propia, bien de un experto, que conozca muy bien el mercado, ayude a interpretar los contextos y presente a los interlocutores adecuados”

Vocación de permanencia 

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JulioVeloso

Julio Veloso, desde su experiencia en Broseta Abogados, acompañando a empresas en sus procesos de internacionalización en Europa, norte de África e Iberoámerica, principalmente Colombia y Perú, comenta que las empresas españolas han de ser muy humildes y no olvidar nunca que juegan en terreno foráneo, el cual conocen mucho mejor las locales. “Si bien nuestras empresas pueden aportar mucho, también las locales pueden aportarles mucho a ellas”. Asimismo, Veloso recomienda no mostrar prisa o impaciencia, ”cerrar contratos cuesta mucho, requiere gran paciencia e insistencia”.

Pablo Romá habla de vocación de permanencia: “En el caso de México, llegar no significa hacer dinero rápidamente. Se necesita tiempo y trabajo y, al final, esto da sus frutos. El empresario debe intentar que su empresa no actúe como española, sino que se convierta en una compañía mexicana de capital español”, destaca. Como ejemplo menciona Bancomer, principal banco del país y propiedad de BBVA, que reporta al grupo español el 50% de su beneficio. 

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Pablo Romá

Si la figura del socio local puede ser una buena opción en México, según Romá, en Colombia, también lo es en determinadas zonas, “sobre todo en el caso de Cali y Barranquilla y, en menor medida, en Medellín”, explica Veloso, quien detalla siete áreas metropolitanas con más de un millón de habitantes cada una. Tampoco hay que olvidar que cada país tiene su propia cultura a la hora de hacer negocios: “Si bien hablamos el mismo idioma no siempre nos entendemos, los códigos que rigen cada mercado pueden ser muy distintos”, recuerda el socio de Broseta Abogados.

Desde Deloitte, con amplia experiencia en proyectos de soporte a la internacionalización principalmente en el norte de África, China –con un grupo de profesionales especializados– y Sudamérica (fundamentalmente, Ecuador, Brasil, Panamá y Colombia), Cristóbal Martí destaca cómo el principal motor de la economía colombiana está siendo la inversión del Estado en obra pública, “lo que sin duda constituye una buena oportunidad para nuestras empresas constructoras, con un extraordinario ‘expertisse’, pero huérfanas de proyectos en España”.

Casos singulares 

Como ejemplo, el responsable de Broseta añade: “A las licitaciones públicas pueden presentarse empresas extranjeras sin necesidad de tener presencia en el país. En caso de ganar, sí será necesario establecerse y registrarse en el Registro Único de Proponentes (RUP), que viene a equivaler a nuestro registro mercantil. Cada empresa solo puede inscribirse en una actividad principal y tres secundarias, con ello se otorga una capacidad de contratación. En licitaciones públicas las empresas han de cumplir con indicadores financieros exigentes (liquidez por encima de 1.2 y nivel de endeudamiento inferior al 80%, sino al 70%), fianzas de hasta el 90%, etc”

Ignacio Aparicio, socio director de Olleros Abogados en Valencia, explica cómo la estrategia de entrada vendrá condicionada por los objetivos que se pretendan con la internacionalización (prestar servicios, fabricar para exportar, fabricar para vender en local, realizar procesos de ensamblado,…). Especifica que en el caso de China existe una gran parcelación: “No en todas las zonas del país se produce o fabrica lo mismo, ni se tienen las mismas infraestructuras. Por tanto, la elección del lugar en el que implantarse debería ser uno de los ejes principales de la estrategia de entrada en el país”.

Portrait sessionEn este mercado también es fundamental conocer y tener en cuenta los factores socio-culturales que separan Oriente de Occidente, así como el idioma –más de 80 y 200 dialectos en el gigante asiático–, además de la diferencia horaria (principalmente a la hora de planificar la gestión de pedidos, envíos, reuniones,…). 

Aparicio recomienda consultar el Catálogo para la Guía Industrial de Inversión Extranjera, aprobado por la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma y el Ministerio de Comercio Chino. Este catálogo clasifica la inversión extranjera en sectores prohibidos, restringidos, incentivados o permitidos. Entre los incentivados destacan inversiones en tecnología punta, energías renovables, actividades como el capital riesgo y servicios relacionados con la propiedad intelectual o la formación profesional. “China busca convertirse en una economía que aporte valor y no solo fabrique”, recuerda. 

El socio director de Olleros Abogados, recomienda que algún miembro de la empresa esté desplazado al país para tener contacto directo con el día a día del proyecto, con el entorno, con las administraciones y con el socio local, “que si lo hubiera, previamente habría que conocer muy bien, de ahí la necesidad de un asesoramiento especializado”. Y todo ello, sin olvidar la protección del ‘know how’: “Nuestro despacho opera en sociedad con Elzaburu el desarrollo del mercado de propiedad intelectual e industrial en la Comunidad Valenciana”, y añade que Elzaburu dispone de una oficina en Pekín con personal español. 

India 

El abogado Jorge Martí, socio director de la oficina de Valencia de Uría Menéndez y presidente del Indian Desk, reconoce que ni existe una única forma o estrategia de implantación en un país, ni una fórmula igualmente válida para todas las empresas. “La fórmula concreta va a depender mucho, además del país, del tipo de empresa, de sus productos y de los objetivos perseguidos con la internacionalización. Por ello, previamente, tendrá que hacer un análisis interno de su compañía, de los recursos humanos y materiales con los que cuenta y de cuáles son sus puntos fuertes y débiles”, asegura. 

En el caso concreto de la India, Jorge Martí explica que las empresas podrán instalarse como entidades extranjeras –mediante una oficina de representación, una oficina de proyecto o una sucursal– o como entidad india. ”Existen distintas opciones como establecer una filial participada al 100%, adquirir una empresa local, hacer una joint venture o crear un partnership, lo que aquí sería una sociedad sin responsabilidad limitada a las aportaciones de los socios”, explica. 

La legislación india está basada en el Common Law (Companies’ Act de 1956 y el Indian Contract Act de 1872). “Hay que tener en cuenta también la regulación del régimen de las inversiones extranjeras y de los flujos de capitales. Existen igualmente normas sobre competencia y RSC”, añade el experto. En su opinión, las normas societarias no son tan distintas a las españolas, por ejemplo en materia de distribución de dividendos, o en las obligaciones de lealtad, diligencia y actuación en interés de la sociedad que se imponen a los administradores.

En otras cuestiones las diferencias son más acusadas. “Como ejemplo, las personas jurídicas no pueden ser nombradas administradores, al contrario de lo que ocurre en nuestro derecho. Por otro lado, una sola persona no puede ser administrador de más de quince sociedades”

El responsable de Uría Menéndez en Valencia, admite que hacer negocios en la India no es fácil. “Las formalidades revisten gran importancia, la burocracia y el sistema judicial son lentos, los costes y la duración son importantes… Pero una vez asumida su idiosincrasia, es un país fascinante, con gran poder de atracción y un potencial tan grande que hace que irse, sea incluso más difícil que establecerse”

Asesoramiento profesional 

Los expertos consultados coinciden en que un asesoramiento profesional, tanto estratégico y de mercado, como legal, fiscal y financiero, disminuye sustancialmente las posibilidades de fracaso. En el despacho valenciano Tomarial Abogados y Asesores Tributarios creen necesario dotar al cliente de herramientas de cara al futuro: “Es urgente saber en qué dirección se tienen que dar los pasos y tener un despacho multidisciplinar y de confianza que pueda orientar y acompañar a las empresas en ese camino es fundamental para salir de la crisis”, explica su socio, Antonio Ballester

Por su parte, desde José Domingo Monforte Abogados Asociados, su socio director recomienda a las empresas no dejarse llevar por “improvisados sueños de ganancia y rentabilidades virtuales”, y que previamente, “esté asegurado el mercado madre”, de forma que permita sostener la inversión hasta que comience a rentabilizarse. “Siempre es un fracaso desinvertir a destiempo, pero mucho más lo es haber invertido sin valorar las razones que llevan después a desinvertir”. En adecuado equilibrio con la inversión y la rentabilidad empresarial prevista, deben figurar la fiscalidad y las exigencias laborales, entiende Domingo Monforte

Limitar la doble imposición 

En este sentido, Sergio Segarra socio de Segarra Asesores destaca como el primer aspecto fiscal a tener en cuenta a la hora de salir al exterior es la existencia de Convenio de Doble Imposición (CDI) entre el país de origen y el de destino. “La ausencia del mismo puede provocar que acabemos tributando por duplicado”. En el casos de sociedades, los CDI además de regular el importe de los impuestos a satisfacer en dicho Estado, regulan el coste de repatriar los beneficios, estableciendo unos límites a la tributación en el país donde se generan los mismos. En el caso de personas físicas, los convenios también regulan los supuestos en los que una persona es residente de uno u otro estado, lo que delimita su obligación de tributación y evita que deba tributar en ambos. 

En este momento, España tiene suscritos 97 convenios para evitar la doble imposición. En caso de inexistencia, el sistema tributario español tiene mecanismos para limitarla: tanto en el Impuesto sobre Sociedades como en el de la Renta se permite deducir los importes retenidos en los países de origen, aunque como explica Segarra, la deducción tendrá el límite establecido por nuestra normativa estatal, “es decir, tan solo podremos deducir hasta el máximo establecido en España, perdiendo el importe de más que se haya tributado en el extranjero”

Por otro lado, hay que analizar las estructuras societarias que podemos adoptar y la que resulta más adecuada para implantarse en el país (sucursal, filial,…), ya que esta puede variar el tipo de tributación. Desde el punto de vista jurídico, según Segarra, “habrá que analizar las necesidades de nuestra empresa en relación con la estructura societaria que queremos montar. Mientras –continúa–, abrir una sucursal no implica la creación de una nueva sociedad, sino que esta dependerá directamente de la empresa matriz que será la que asuma los riesgos; la creación de una filial supone una nueva sociedad con personalidad jurídica propia y delimitará los riesgos de la inversión”

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