Apostemos por un ecosistema emprendedor valenciano

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J.M. Pérez Rodríguez

Responsable del Área de Innovación & Emprendedores. Broseta Abogados.

Como me comentaba una amiga hace unos días, ha llegado ya la hora de dejar atrás los lamentos respecto a esta crisis interminable, y de empezar a apostar por un futuro basado en un modelo orientado a la innovación, la tecnología y el emprendimiento, pero preservando y consolidando, sin duda, la esencia y lo positivo del que ya tenemos.

Los efectos adversos de la crisis (por ejemplo, falta de crédito, destrucción de empresas, desempleo, etc.), no han hecho sino agudizar los síntomas y la necesidad de un cambio de rumbo, y todo el mundo coincide ya en la necesidad de replantear un modelo que parece agotado, y apostar de forma decidida por otras vías para salir de esta situación.

Las recientes medidas adoptadas a nivel general por el Gobierno parecen ir por el camino adecuado, y las iniciativas públicas y privadas que se están impulsando a nivel local, también permiten ser optimistas en el sentido de que, efectivamente, podamos ser capaces de conseguir ese objetivo de consolidar un verdadero ‘ecosistema emprendedor valenciano’.

Pero, ¿qué nos hace falta para consolidar a la Comunidad Valenciana como un verdadero polo de atracción del talento innovador y emprendedor?

En primer lugar, no solo se requiere un entorno legal que promueva y recompense el apoyo financiero a las ‘startups’, sino también una apuesta creíble y sostenida por este tipo de iniciativas empresariales por parte de los poderes públicos y de los inversores privados.

Nuestra región es un ‘ecosistema’ incipiente, que tiene todo el potencial para convertirse en un referente en la puesta en marcha de proyectos innovadores, pero para crear un verdadero ‘ecosistema emprendedor’ es crucial acompañar todo ese impulso con medidas para que sea más fácil emprender.

Pasos incipientes

Sin duda se están dando ya algunos pasos tímidos en esta dirección, pero faltan todavía muchos más, que vayan orientados a facilitar la financiación, eliminar trabas para la creación de empresas, fomentar el espíritu emprendedor, reconocer socialmente la labor empresarial emprendedora, o facilitar el crecimiento y la expansión internacional de nuestras empresas.

Pero no nos engañemos. En este país también somos muy dados a las modas pasajeras y a la demagogia fácil en conceptos muy serios y complejos, y que tan de moda se han puesto recientemente, como la innovación, la internacionalización o, ahora, el emprendimiento. En este punto no caben demagogias baratas ni deben crearse falsas expectativas.

No es un camino fácil ni rápido, sino más bien todo lo contrario. Es una senda tortuosa y complicada, donde las probabilidades de no llegar al final del camino son altas y los resultados no siempre son palpables en un periodo corto de tiempo

En todo caso, las incipientes experiencias e iniciativas de impulso y apoyo a proyectos emprendedores que se han puesto en marcha en los últimos tiempos en nuestra comunidad (por ejemplo, Lanzadera, Business Booster, Plug & Play, Valencian Global Growth, etc.), o las crecientes cifras de inversión de ‘business angels’ (por ejemplo, CV Ban, etc.), avalan claramente que hay un caldo de cultivo excepcional para que esta apuesta resulte exitosa a medio y largo plazo.

Hay dinero e ideas

En este punto resulta fundamental potenciar sin tapujos la figura de los ‘business angels’, que no solo aportan su dinero, sino también su ‘know how’, su experiencia y el capital riesgo en fase inicial, para garantizar el crecimiento de los proyectos más exitosos.

Es evidente que, mientras que el dinero público sea el motor del emprendimiento y no la inversión privada, el modelo corre el riesgo de no consolidarse a largo plazo. Por tanto, es esencial que las grandes fortunas den el paso de arriesgar su dinero en ‘startups’. Así de claro.

Como señalaba un destacado referente del emprendimiento en España, no es que no haya dinero, sino que, por desgracia, no existe cultura de invertir en las ideas de otra persona en lugar de hacerlo en el sector inmobiliario, y eso debe cambiar. Debemos abandonar de una vez esa cultura tan arraigada del pelotazo fácil y la aversión al riesgo, y superar aún muchos miedos y ataduras culturales que nos impiden avanzar.

A esa falta de cultura emprendedora se une, además, una industria del ‘venture capital’ realmente escasa que, sin embargo, tiene solución. Como apuntaba hace unos días en una entrevista Adeo Ressi, fundador y CEO de una de las aceleradoras más importantes del mundo, “el dinero sigue al talento” y, sin duda, talento tenemos de sobra, por lo que el dinero vendrá si lo sabemos atraer.

En definitiva, está constatado que el “éxito genera éxito” y que, por tanto, si una empresa local es exitosa, puede crear suficiente valor y suponer un referente de tal magnitud, que cambie literalmente todo un ecosistema como ha ocurrido en otros sitios.

Por ello, es importante que desde el ámbito público se persevere en incentivar la creación de empresas en nuestra región y dotarles de los servicios que necesitan a largo plazo, si bien, como decíamos, la creación de un verdadero ‘ecosistema’ no se conseguirá de un día para otro y necesitará tiempo para afianzarse.

Cultura colaborativa

Es evidente que otros modelos no son replicables aquí al 100% y que, por tanto, debemos desarrollar nuestro propio modelo. Para lograrlo, una pieza angular pasa por consolidar ese entorno, comunidad o ‘ecosistema’, y que sea verdaderamente colaborativo.

Una de las grandes razones por las que Silicon Valley se ha convertido en un caldo de cultivo para la innovación, es la formidable cultura de colaboración que allí existe, en el que todos los actores del ‘ecosistema’ se conocen e interactúan de forma recurrente entre si, buscando sinergias, generando oportunidades y compartiendo experiencias e ideas.

En definitiva, saben tan bien como nosotros que las ideas en sí mismas no valen nada, y que lo que realmente tiene valor es la ejecución.

Por ello, desde esta tribuna hago una llamada a la acción, a la unión y a la colaboración de todos. Esta tierra nada tiene que envidiar a otros ‘ecosistema’ en España o en el mundo.

Somos un pueblo que en el pasado ha sabido levantarse de situaciones más difíciles y que puede y debe mirar al futuro con ilusión y actitud emprendedora. Tenemos un capital humano y unas capacidades excepcionales para conseguir que esta apuesta sea un éxito y debemos aprovecharlas. “Yes, we can!”.

 www.broseta.com

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